Palabras de Benedicto XVI anunciando la declaración de San Juán de Ávila, Doctor de la Iglesia Universal

Catedral

Santa Misa

ANUNCIO DE LA PRÓXIMA

DECLARACIÓN DE SAN JUAN DE ÁVILA, PRESBÍTERO,

COMO DOCTOR DE LA IGLESIA UNIVERSAL

Queridos hermanos:

Con gran gozo, quiero anunciar ahora al pueblo de Dios, en este marco de la Santa Iglesia Catedral de Santa María La Real de la Almudena, que, acogiendo los deseos del Señor Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Eminentísimo Cardenal Antonio María Rouco Varela, Arzobispo de Madrid, de los demás Hermanos en el Episcopado de España, así como de un gran número de Arzobispos y Obispos de otras partes del mundo, y de muchos fieles, declararé próximamente a San Juan de Ávila, presbítero, Doctor de la Iglesia universal.

Benedicto XVI declara a San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia

Al hacer pública esta noticia aquí, deseo que la palabra y el ejemplo de este eximio Pastor ilumine a los sacerdotes y a aquellos que se preparan con ilusión para recibir un día la Sagrada Ordenación.

Invito a todos a que vuelvan la mirada hacia él, y encomiendo a su intercesión a los Obispos de España y de todo el mundo, así como a los presbíteros y seminaristas, para que perseverando en la misma fe de la que él fue maestro, modelen su corazón según los sentimientos de Jesucristo, el Buen Pastor, a quien sea la gloria y el honor por los siglos de los siglos.

Amén.

www.revistaecclesia.com

Publicado en San Juan de Ávila, Sin categoría | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Declaración de San Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia

Catedral de Santa María la Real de La Almudena, 20 de agosto de 2011

Al terminar la celebración de la Santa Misa en la Catedral de la Almudena, el sábado 20 de agosto de 2011, antes de la bendición, el Santo Padre anunciará su determinación de declarar a San Juan de Ávila, patrono del clero secular español, Doctor de la Iglesia universal. A ese anuncio responde el Cardenal Arzobispo de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española con las siguientes palabras:

Santidad: ¡Muchas gracias! ¡Muchas gracias! Como Presidente de la Conferencia Episcopal Española, que ha promovido la Causa del Doctorado de San Juan de Ávila, en nombre de los hermanos en el episcopado de España, aquí presentes en su totalidad, en nombre también de los sacerdotes, seminaristas y de todos los fieles, deseo expresar a Vuestra Santidad la más sincera gratitud por haber acogido nuestra súplica y la de muchos otros obispos y fieles de todo el mundo. Esperamos con alegría que Vuestra Santidad determine la fecha de la solemne declaración del santo Patrono del clero español como doctor de la Iglesia universal para acudir a Roma a dar gracias a Dios por ese don tan grande que la Providencia divina otorga a toda la Iglesia por medio del ministerio de Vuestra Santidad. Laus Deo.

www.revistaecclesia.com

Publicado en San Juan de Ávila | Etiquetado , , | Deja un comentario

Perfil de la vida y obra de San Juan de Ávila

En cinco grandes rasgos podemos resumir la gran figura histórica de San Juan de Ávila.

1º. Los primeros años de su vida (1499?-1526)

Su vida, como la de todo ser humano, se enmarca entre dos fechas básicas: la de su nacimiento y la de su muerte. Nació en Almodóvar del Campo (Ciudad Real) el6 de Enero de 1500 (o de 1499). Sus padres, D. Alonso de Ávila y Doña Catalina Jijón, cuidaron de su educación hasta los 14 años; aprendió Gramática y Latín. Posteriormente estuvo cuatro cursos en la Universidad de Salamanca, pero en 1517 se operó en él un profundo cambio espiritual; volvió a Almodóvar, donde llevó una vida de gran recogimiento; parece que incluso intentó ser fraile, aunque no llegó a profesar. De 1520 a 1526 estudió Artes (Filosofía) y Teología, preparándose así a la recepción del sacerdocio. Su primera misa la festejó dando de comer y sirviendo la comida a 12 pobres; vendió además todos sus bienes (¡y era bastante rico!) y los repartió entre los necesitados, para predicar a Cristo en pobreza y humildad.

San Juan de Ávila

Perfil de San Juan de Ávila

2º. Su actividad misionera itinerante (1526-1555)

La segunda parte de su vida está caracterizada por su actividad misionera itinerante. En 1526 marchó a Sevilla con la intención de embarcarse y evangelizar en Méjico, pero un amigo sacerdote, Remando de Contreras, lo intentó convencer de que sus Indias eran Andalucía. El Arzobispo de Sevilla zanjó la cuestión, ordenándole que se quedase en España, para ejercer en ella su actividad evangelizadora.

La prueba de fuego de su vida le llegó cuando el Tribunal de la Inquisición lo encarceló, como sospechoso de herejía. Los meses que pasó en la prisión inquisitorial de Sevilla (desde el verano u otoño de 1532 a julio de 1534) fueron un tiempo de luz y gracia, que le permitió profundizar en el conocimiento del MISTERIO DE CRISTO, hasta el punto de constituir para él lo que recientemente se ha llamado su experiencia espiritual «fundante».

En 1534 se trasladó a Córdoba, diócesis a la quedó incorporado al ser nombrado beneficiado en Santaella; desde esa diócesis desarrollaría su apostolado por casi toda Andalucía y Extremadura; fue además en Córdoba donde puso los fundamentos para que lo luego se conocería como su «Escuela Sacerdotal». También Granada fue para él un campo privilegiado de actividad misional y de importantes encuentros personales. Allí convirtió, con la ayuda de Dios, a San Juan de Dios y aconsejó a San Francisco de Borja.

Otra de las muchas dimensiones de su variadísima y profunda actividad apostólica fue la creación de «colegios» o centros de enseñanza y convivencia de muy variada índole (fundó unos 20), muchos de los cuales los cedería más adelante a la recién constituida Compañía de Jesús. Destaca entre ellos la Universidad’ de Baeza.

3°. Los años de su residencia estable en Montilla (1555-1569)

Montilla ( Córdoba) fue su residencia en los últimos años de su vida, muy gastada ya por las anteriores actividades. Éstas no cesaron, aunque cambiaron parcialmente de carácter, haciéndose más profundas y reposadas. De esta época derivan la mayoría de sus cartas y, durante ella, realizó él la última revisión de sus más importantes obras. También se intensificó, durante esta época, su relación con la Compañía de Jesús, en la que él estuvo muy cerca de ingresar y hacia la que orientó a muchos de sus discípulos; sus ideales de santidad, apostolado y renovación de la Iglesia eran casi idénticos a los de San Ignacio. Hablándose una vez de la posible entrada del ya anciano y enfermo Juan de Ávila en la Compañía, Ignacio reaccionó diciendo que los jesuitas lo recibirían como al Arca del Testamento.

4°. Su muerte y sepultura, y el actual Santuario de San Juan de Ávila

San Juan de Ávila murió en nuestra ciudad de Montilla ellO de Mayo de 1569; la Marquesa de Priego le había preguntado dónde quería ser sepultado, insinuándole su deseo de que fuese en el Convento de Santa Clara, pero él respondió que en el Colegio de la Compañía de Jesús. Fue sepultado en el lateral derecha de la antigua iglesia de los Jesuitas en Montilla. Más adelante se comenzó a construir junto a ella otra iglesia mayor, que quedó sin terminar cuando, en 1767, ocurrió la expulsión de los Jesuitas de toda España y de sus dominios, por orden de Carlos 111.

117 años después, ellO de Mayo de 1944, los jesuitas volvieron a Montilla, gracias a la generosidad y desvelos del Conde de la Cortina, que compró los edificios donde antes había estado. el antiguo Colegio de la Compañía y la nueva iglesia, cuya conclusión había quedado interrumpida. El mismo Sr. Conde la terminó y decoró a sus expensas y es en ella donde hoy se conservan, desde 1949, los restos mortales de San Juan de Ávila.

5°. El reconocimiento de su santidad y de su condición de «Maestro de Evangelizadores»

En 1894 fue beatificado por el Papa León XIII.

El 2 de Julio de 1946 fue declarado por Pío XII PATRONO DEL CLERO SECULAR ESPAÑOL.

El 31 de Mayo de 1970 fue canonizado por Pablo VI.

Treinta años después, el 31 de Mayo del 2000, con motivo de cumplirse el V Centenario de su Nacimiento, se realizó en Montilla un Encuentro Homenaje de más mil sacerdotes y unos treinta obispos; en la Iglesia de Santiago, adonde había sido trasladada la Urna con sus restos, escucharon una conferencia y participaron en una concelebración. El «Mensaje al pueblo cristiano» de la Conferencia Episcopal Española, con ocasión del citado Centenario, nos dice que ésta «ha presentado al Papa Juan Pablo 11 una petición de que sea declarado DOCTOR DE LA IGLESIA UNIVERSAL», con el deseo de que «El Santo Maestro Ávila sea hoy para todo el Pueblo de Dios laicos, consagrados y sacerdotes-, como también lo fue en su tiempo, Maestro de Evangelizadores».

Parece que Benedicto XVI está muy interesado en poder declarar al Santo Maestro Juan de Ávila como Doctor Universal de la Iglesia Católica.

Santuario de San Juan de Ávila

Publicado en Obra y vida, San Juan de Ávila | Etiquetado | Deja un comentario

San Juan de Ávila, maestro ejemplar para el pueblo de Dios por Jesús de las Heras Muela

SAN JUAN DE AVILA, MAESTRO EJEMPLAR PARA EL PUEBLO DE DIOS, PATRONO ADMIRABLE DEL CLERO SECULAR ESPAÑOL

Su fiesta litúrgica es el día 10 de mayo

 El 10 de mayo es la fiesta de San Juan de Ávila, patrono del clero secular español. En su honor, en la mayoría de las diócesis españolas se celebrar en este día –o en otra fecha próxima- una Jornada de fraternidad sacerdotal, en muchos los casos en homenaje a los sacerdotes que celebran en el año en curso sus bodas sacerdotales.

 El Maestro Juan de Ávila es unas figuras más señeras de la Iglesia del siglo XVI. Forma parte de la extraordinaria generación de santos y santas con que la Iglesia respondió a las recias y turbulentas horas de la reforma protestante. 500 años después, San Juan de Ávila sigue siendo todo un maestro de evangelizadores, un modelo de vida cristiana y un seguro intercesor, que debemos conocer, imitar e invocar.

San Juan de Ávila

San Juan de Ávila

 San Juan de Ávila es el patrono del clero español desde el 2 de julio de 1946, siendo todavía beato. Fue el Papa Pío XII quien concedió este patronazgo. El 31 de mayo de 1970 fue proclamado santo por el Papa Pablo VI. Ahora la Congregación para la Doctrina de la Fe estudia su declaración como doctor de la Iglesia. El proceso está muy avanzado a espera de la firma del correspondiente decreto de parte del Papa. Fue beatificado por el Papa León XIII el 4 de abril de 1894.

Apuntes biográficos

Nació en Almodóvar del Campo (Ciudad Real) el 6 de mayo de 1500. Falleció en Montilla (Córdoba) el 10 de mayo de 1569. Su fecundo y ejemplar ministerio sacerdotal arrancó en 1526. Quería ser misionero. Pero en realidad fue el gran apóstol y evangelizador de Andalucía, recién vuelta al cristianismo tras los años de dominación musulmana. Las diócesis y tierras de Sevilla, Córdoba, Jaén, Granada y Jerez de la Frontera son testigos de su celo, predicación, acción, escritos, cartas y virtud sacerdotal. Creó quince escuelas y fundó una universidad. Hombre dotado también de gran sentido práctico, realizó algunos inventos.

Juan de Ávila era de familia noble y pudiente. Tras estudiar Leyes, Artes y Teología, en 1526 recibe la ordenación sacerdotal y reparte todos sus bienes entre los pobres. Marcha a Sevilla con intención de irse como misionero a América. Pero el arzobispo hispalense le manda quedarse en la capital andaluza para evangelizar. Comienza su intensa actividad evangelizadora que tendrá a Andalucía como su epicentro. Predica, confiesa, escribe y enciende las almas y los corazones. Tras Sevilla, evangeliza en Córdoba, Granada y Jaén. A partir de 1539 funda Colegios y Universidades, también en tierras andaluzas y extremeñas, y crea grupos o escuelas sacerdotales. En 1560 se retira a la localidad cordobesa de Montilla, donde muere el 10 de mayo de 1569, agotado por sus trabajos y enfermedades, diezmado por sus penitencias y confortado por su vida de ardiente caridad, de intensa oración y de amor a la cruz de Jesucristo.

Maestro y confesor de grandes santos

 San Juan de Ávila destacó también en su condición de confesor y director espiritual. Intervino en las conversiones de San Juan de Dios y de San Francisco de Borja. Pasado el tiempo influirá también de manera notable en San Antonio María Claret (siglo XIX). Otros excepcionales santos del siglo XVI se beneficiaron de su amistad y de su consejo espiritual como Santa Teresa de Jesús, San Pedro de Alcántara, San Juan de Ribera, San Ignacio de Loyola… Con ellos integra aquella espléndida pléyade de cristianos extraordinarios surgidos en la Iglesia de la reforma protestantes y posterior reforma tridentina. San Juan de Ávila envió informes – “Memoriales”- muy valorados para el Concilio de Trento.

 “Audi, filia”, “Tratado sobre el sacerdocio”, “Sobre el amor de Dios”, “Sermones”, “Comentarios a la primera carta de San Juan y a la carta de San Pablo a los Gálatas”, “Doctrina Cristiana” y los ya citados “Memoriales” son algunas de sus obras, de alto valor espiritual, pastoral y literario. A él se le atribuye la primera traducción al español de “La imitación de Cristo” de Tomás de Kempis, edición presentada además con una valiosa presentación salida de su pluma.

 

Un legado que permanece

 Hombre en contacto permanente con la cultura de su tiempo, maestro de fe y de oración, bien nutrido del conocimiento y aprecio por la Sagrada Escritura, el magisterio de San Juan de Ávila destila un ardiente amor por Jesucristo, una vivencia inequívoca y fecunda del misterio de la cruz, un profundo sentido de Iglesia y un gran realismo humano, pastoral y espiritual.

 Es modelo de la espiritualidad específica del sacerdote secular o diocesano -como lo fue él, pero no perteneció a ninguna Orden religioso, sino a los presbiterios de las diócesis a las que sirvió- y una referencia siempre actual y válida de la identidad y ministerio propios del sacerdote de entonces, de ahora y de todos los tiempos.

 La liturgia de la Iglesia le ha dedicado la siguiente oración para el día de su fiesta: “Oh Dios, que hiciste de San Juan de Ávila, un maestro ejemplar para tu pueblo por la santidad de su vida y por su celo apostólico: haz que también en nuestros días crezca la Iglesia en santidad por el celo ejemplar de sus ministros”. Esta plegara expresa fehacientemente la identidad del santo, su interpelación y la necesidad de su intercesión.

Su fiesta en nuestra diócesis

 

Nuestro presbiterio diocesano celebra a San Juan de Ávila, patrono del clero secular español, el jueves 8 de mayo. Esta fiesta viene repitiéndose desde hace cuatro décadas. Los actos de este año se desarrollaban, una vez más, en Sigüenza. En ellos recibían el correspondiente homenaje los sacerdotes que cumplen 50 y 25 años de sacerdocio. Los sacerdotes de bodas de oro, junto a nuestro obispo, monseñor José Sánchez,son Benigno Alguacil, Ildefonso Díez, Aniceto Garbajosa, Calixto García del Hoy, Juan Antonio de las Heras, Ramiro López, Félix Ochayta, Jorge Plana, Florencio Sobrino y Crescencio Saiz. Los sacerdotes de bodas de plata sonJosé Ignacio Andrés de Diego yJosé María Rodrigo Muñoz. Habría cumplido también cincuenta años de sacerdocio José Mesonero Trancón, fallecido años atrás.

 A las 11,30 horas la catedral seguntina acogía una concelebración eucarística, presidida por el obispo. A las 13 horas Ángel Moreno Sanchoimpartía, en el salón de actos del seminario, una conferencia sobre la influencia de San Juan de Ávila en Santa Teresa de Jesús con respecto a la contemplación de Cristo. Por fin, a las 14,15 horas había un almuerzo de hermandad en el colegio episcopal “Sagrada Familia”.

Por su parte, la celebración diocesana en Guadalajara de las bodas de oro de nuestro obispo será el sábado 17, a partir de las 19,30 horas, en el seminario de Guadalajara.

Con anterioridad, la parroquia guadalajareña dedicada al santo –creada hace más de treinta años en el Balconcillo- celebraba la fiesta en la tarde del sábado 3 de mayo. Este año la parroquia recibía una reliquia auténtica del santo, procedente de Montilla, donde está enterrada. La reliquia fue traída por el obispo de Córdoba y paisano nuestro, monseñorJuan José Asenjo Pelegrina, que presidió la Eucaristía. La reliquia fue recibida por nuestro obispo diocesano y entregada a la custodia de la parroquia de “San Juan de Ávila” de Guadalajara. (Jesús de las Heras Muela – Director de Ecclesia y Ecclesia Digital)

Publicado en San Juan de Ávila | Etiquetado | 1 Comentario

San Juan de Ávila y el sacerdocio

Un artículo de José Román Flecha Andrés con ocasión de la fiesta de San Juan de Ávila, el día 10 de mayo

En este mes muchas diócesis homenajean a sus sacerdotes con motivo de la fiesta de San Juan de Ávila, patrono del clero secular español. Bueno será recordarlo en este año sacerdotal.

San Juan de Avila

San Juan de Ávila

En los Memoriales que preparó para el Concilio de Trento, en sus Advertencias para el Sínodo Provincial de Toledo (1565) y en suTratado del Sacerdocio ha reflejado su reflexión sobre el ministerio presbiteral.

En el siglo XVI algunos llegan al sacerdocio por motivos poco evangélicos. Su formación es deficiente. Muchos sacerdotes no predican porque no entienden el evangelio. Otros lo entienden pero no dan testimonio de él. Viven de tal manera que de su predicación se sigue más daño y escarnio que si no predicaran.

El Maestro Ávila cita a san Bonifacio, según el cual, “En otro tiempo sacerdotes de oro usaban cálices de madera; ahora hay cálices de oro en manos de sacerdotes de madera”. En su opinión esta relajación de costumbres hace temer que los clérigos se pasen a “la anchura luterana”, como él la califica.

Con todo, no se limita a denunciar defectos sino que presenta con vigor el ideal de la vida sacerdotal y subraya las virtudes que se esperan de los sacerdotes. La misma celebración de la eucaristía exige de ellos “que tengan virtudes más que de hombres y pongan admiración a los que los vieren: hombres celestiales o ángeles terrenales; y aun, si pudiere ser, mejor que ellos, pues tienen oficio más alto que ellos”.

 “El sacerdote en el altar representa, en la misa, a Jesucristo Nuestro Señor, principal sacerdote y fuente de nuestro sacerdocio; y es mucha razón que quien le imita en el oficio lo imite en los gemidos, oración y lágrimas, que en la misa que celebró el Viernes Santo en la cruz, en el monte Calvario, derramó por los pecados del mundo”. El Santo recuerda que el sacerdote tiene por oficio “pedir limosna para los pobres, salud para los enfermos, rescate para los encarcelados, perdón para culpados, vida para muertos, conservación de ella para los vivos, conversión para los infieles, y, en fin, que, mediante su oración y sacrificio, se aplique a los hombres el mucho bien que el Señor en la cruz les ganó”.

Para San Juan de Ávila “celar el bien de la Iglesia” es un criterio para preferir la santidad de los candidatos al sacerdocio por encima de sus letras y habilidades humanas. Desea él que los eclesiásticos se dediquen con fervor a la oración, que los llevará a Dios sin apartarlos de las necesidades de los hombres. Los sacerdotes están llamados a amar a Dios y a Jesucristo y a asumir la cruz del Señor. El mismo santo refleja sus propios sentimientos y la profundidad de su espiritualidad sacerdotal, cuando escribe: “Oh cruz, hazme lugar, y recibe mi cuerpo, y deja el de mi Señor! ¡Ensánchate, corona, para que pueda yo ahí poner mi cabeza! ¡Dejad, clavos, esas manos inocentes, y atravesad mi corazón, y llagadlo de compasión y amor”.

Este precioso testimonio de amor al sacerdocio y de vida sacerdotal sigue siendo válido también para nuestro tiempo.

José-Román Flecha Andrés

Publicado en San Juan de Ávila | Etiquetado , | Deja un comentario